Formación para todos


¿FORMACIÓN?  SI, PERO PARA TODOS

En este mundo nuestro, el de las Sociedades Musicales, cuando se habla de formación, se entiende el de los músicos, pero en mi opinión hay mas agentes que también se tienen que formar, dícese profesores y directivos.

Siempre se ha dicho, y yo lo refirmo, que cuanto más nivel individual tengan los músicos, más nivel tendrá la banda, si esa regla se cumple, cuanto más nivel tengan los profesores, más nivel tendrá la escuela, y más aún, cuanto más nivel tengan los directivos, más nivel tendrá la sociedad musical.

Analicemos, un músico sube de nivel estudiando y formándose, continuemos en la formula, un profesor sube de nivel si continua con su formación pedagógica y adaptándose a las nuevas necesidades de la escuela, seguimos, un directivo subirá de nivel si se forma y también se adapta a las nuevas necedades de l sociedad musical y de la sociedad en general.

Desglosemos el tema, ¿Qué se pide a un educando para entrar a formar parte de la banda?, eso va a criterio de cada escuela, pero lo que es cierto que se pide un mínimo de formación, que se va adquiriendo en la propia escuela y por lo tanto su formación está acreditada por la misma escuela.

¿Qué se pide a un profesor para ser profesor en la escuela de música?, eso también va a criterio de la escuela, pero acredita su formación con unos títulos de conservatorio.

¿Qué se pide a un directivo para ser directivo en la sociedad musical?, ser socio.

Un músico cuando entra en la banda se le pide que continúe formándose en el conservatorio.

Un profesor cuando  entra en el claustro de la escuela, ¿continúa formándose? o ¿se le pide que siga formándose?

Un directivo cuando entra en la directiva de la sociedad, ¿se ha formado como directivo?, ¿tiene ganas de formarse?, en mi humilde opinión, voy a contestar a estas dos últimas preguntas, ¡No!

Una sociedad musical, aunque somos sociedades sin animo de lucro, i tener empleaos, aunque en muchas solo sea el director, nos convertimos en empresas, si en empresas.

Sería irrespetuoso de mi parte el intentar posicionarme como el que tiene la respuesta, o como el que la puede elaborar. Sería además falso, porque verdaderamente no la tengo. Lo único que puedo es favorecer una polémica (espero haberlo logrado con la cantidad de provocaciones que he proferido hasta aquí) y quien sabe si atreverme a poner pequeñas piedras en el pedraplen que ustedes construyen.

Permítanme una tesis a explorar:

LA REALIZACIÓN DE LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA ACTIVIDAD DIRECTIVA, LA CREACIÓN DE UNA CULTURA POPULAR DE LA ACCIÓN DIRECTIVA COMO DEBER Y COMO NECESIDAD SOCIAL, LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA IMAGEN POSITIVA DE LA ACCIÓN DIRECTIVA PASA INEVITABLEMENTE Y TIENE SU CÓMPLICE MÁS EFECTIVO EN LOS SOCIOS.

Hagamos un ejercicio práctico de evidencias: ¿Quién es el director del CIM de Buñol? o ¿de la “Santa Cecilia de Cullera”?. Probablemente la mayoría no lo sabemos, no lo recordamos, pero sí recordamos que los protagonistas están en las manos de Meryl Strep, Robert Redford, Mel Gibson, en fin, las caras visibles. ¿Quién es el compositor de “Taxman”? … La cantan los Beatles y eso es suficiente. Quizás alguien piense que es de Lenon-McCartney, como la mayoría de las canciones que cantaba el cuarteto inglés. Pues no, es de Harrison. ¿Quién es el director de Vale la Pena? No lo saben. Pero atrévanse a no saber quien es “vale la pena”!.

Es así de sencillo: el personal de contacto directo es el director de la banda, el directivo, es el elemento que decide la efectividad de las intenciones, la estrategia y la táctica.

Probablemente esto es algo fundamental que se significa en la llamada “pirámide invertida” como replanteamiento de las funciones de directivos en la orientación a los socios.

Se trata de que la sociedad musical propenda al desarrollo y formación de una cultura institucional que convierta a todos y cada uno de los socios en “síntoma positivo” en “portador evidente” del significado social de la sociedad musical. Una cultura institucional que favorezca que en cada contacto de la sociedad musical con un socio se encuentre de manera “condensada” en ese socio, la comprensión el deber social y su significado del pago de cuotas, y no como una carga impositiva de un gravamen.

Hace poco, en un curso de “Formación de Directivos” en un hotel de la capital, un directivo que se encontraba en la sala pidió permiso para ausentarse. “Es que yo no tengo nada que ver con esto…mi trabajo no es con el socio… lo mío es ir a las Juntas Directivas y controlar a los músicos para que no se produzcan desmadres y en el caso de que ya se cometieron, entonces descubrirlos” -dijo justificando su solicitud de autorización para retirarse. Intentado una reflexión se le pregunto: “Perdón…¿Ud. dijo que era directivo o policía?”. “El directivo –  se le explico – trabaja para que al socio le llegue lo que está previsto que le llegue. Es un elemento esencial de la estrategia central: la satisfacción del socio, para su bienestar y fidelización”. Espero que sea clara la equivalencia anecdótica.

El directivo ha de ser percibido como hacedor de la posibilidad de que llegue a cada socio la justicia de una política social. La sociedad musical a la que pertenece tiene que percibirlo como elemento central de su misión social y por lo tanto la estructura de dirección ha de ser una estructura de soporte, de facilitación. La formula es más o menos clara: MOTIVAR, ESTIMULAR, COMPROMETER, IMPLICAR, FORMAR. Esta sería una clave general para una orientación estratégica de cara a los socios.

Vicente Cerdá García, Vallada, 24 de Enero de 2012

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s