La Creatividad es hija de la curiosidad y el conocimiento – Las Notas del Aprendiz


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La creatividad es una habilidad importante. Siempre lo ha sido. Pero con el avance de las cada vez más sofisticadas máquinas, algoritmos y robots, que amenazan el 47% de los empleos, ser creativo es una cuestión de supervivencia.

La creatividad es un seguro contra el desempleo, la capacidad de innovar hoy está muy demandada. Las empresas no andan cortas de desafíos (tampoco la sociedad en general), siempre hay problemas por solucionar que exigen que las personas aporten soluciones creativas.

Un futuro muy distinto es el que empieza a desplegarse para los empleos que implican tareas rutinarias: pueden ser realizados con facilidad por robots y software.

La buena noticia es que la creatividad no es un don, es una habilidad, y, por lo tanto, se puede cultivar y mejorar con entrenamiento.

Hoy en día hay una amplia oferta de cursos y talleres que se ofrecen para aumentar la creatividad. Estos buscan mejorar algunos aspectos del pensamiento relacionados con la tarea de crear: fluidez, flexibilidad y originalidad.

Fluidez es la capacidad de generar una gran cantidad de ideas. Flexibilidad es poder ver las cosas desde varias perspectivas, y originalidad es poder asociar varias ideas de manera inusual.

Sin embargo, mejorar estos tres aspectos del pensamiento no te garantiza que te conviertas en un genio creativo. La materia prima más importante del pensamiento creativo es el conocimiento, algo que un curso de fin de semana no puede mejorar. El conocimiento requiere tiempo.

Todas las ideas que se cruzan por tu mente, las nuevas y las antiguas, surgen de conocimientos almacenados en el cerebro con anterioridad. Ninguna idea nace de la nada. «La creatividad es simplemente conectar cosas» afirmó Steve Jobs, ¿qué cosas? Ideas.

Las ideas originales nacen de conectar dos (o más) ideas ya existentes que antes no habían sido conectadas. «Una idea nueva surge de repente y de un modo bastante intuitivo —dijo Einstein una vez—, pero la intuición no es más que el resultado de una experiencia intelectual anterior». Lo que quiso decir Einstein es que las nuevas ideas surgen de algo que ya habíamos almacenado en nuestra mente.

Para entender mejor conviene usar la analogía del corredor de autos. La flexibilidad, la fluidez y la originalidad son el equivalente a la habilidad del piloto para conducir el coche. El conocimiento es el motor del coche, lo que produce la potencia.

Cuando se mejoran flexibilidad, fluidez y originalidad estamos mejorando la capacidad de sacarle partido a nuestro cerebro. Aprendemos así a utilizar mejor los recursos que ya disponemos.

Sin embargo, el conocimiento que cultivamos es lo que va a permitir que se expanda nuestra capacidad de pensamiento, con el, potenciamos nuestro motor. Un piloto habilidoso tiene mejores resultados si conduce un coche potente en vez de uno con menor capacidad. Así que si realmente quieres mejorar tu creatividad, empieza por hacer del aprendizaje un hábito.

Ahora bien, cuando digo cultivar el conocimiento me refiero a cultivar un conocimiento amplio, no basta con especializarse en una sóla área. Muchos de los grandes innovadores de la informática son (o han sido) personajes de amplia cultura. Así como dominaban circuitos, programación y microprocesadores, también tenían amplios conocimientos en arte, psicología, historia y muchas otras áreas.

Según Jerome Wiesner (1915-1994) quien fue presidente del prestigioso MIT, “Ningún estadounidense ha tenido una influencia mayor en el desarrollo de la ciencia y la tecnología que Vannevar Bush”. En el (muy recomendable) libro Los Innovadores de Walter Isaacson, aparece la siguiente descripción de Bush:

[Vannevar Bush], como muchos otros líderes tecnológicos, creció amando tanto las humanidades como las ciencias. Era capaz de citar «de corrido» a Kipling y a Omar Jayam, tocaba la flauta, adoraba las sinfonías y leía filosofía por placer.

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Vannevar Bush (foto Wikipedia)
Steve Jobs, cuya influencia en la tecnología ha sido extraordinaria, también fue otro ejemplo de innovador con amplio conocimiento, se consideraba así mismo un humanista antes que un tecnólogo: ​

Desde niño siempre me he considerado una persona de humanidades, pero me gustaba la electrónica. Luego leí algo que uno de mis héroes, Edwin Land de Polaroid, dijo acerca de la importancia de las personas que se podían situar en la intersección de las ciencias y las humanidades, y decidí que eso es lo que quería hacer.

La convicción de Jobs sobre los beneficios de combinar tecnología y humanidades quedó grabada en la genética de Apple. Esto fue lo que dijo en la presentación del iPad II en 2011:

Está en el ADN de Apple que la tecnología por sí sola no es suficiente; aquí mezclamos la tecnología con las artes liberales y las humanidades, esto es lo que hace que nuestro corazón cante.

Para cualquier persona es importante aprender a utilizar con eficiencia los recursos que dispone. Por ello resulta útil la formación que busca mejorar nuestro pensamiento creativo. Sin embargo, no debemos olvidar que esa es sólo una parte de la ecuación. Los grandes creativos son también grandes aprendices, pues en la raíz de su genialidad se encuentra su gran y variado conocimiento.

 

Artículo oroginal: Las Notas del Aprendiz

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